La muchacha ingrávida que cayó del cielo

NOVEL · SECTION 01 OF 01 · Español

La muchacha ingrávida que cayó del cielo — Section 1

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THE READING ROOM

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Section 1

## Ilustraciones

## 1. «El heredero de este planeta»

Edición de Taiwán. Transcripción tomada de Qing zhi Guodu. Escaneo: TennosAthena Retoque: Achuan De camino a casa alcé la vista hacia un cielo de colores intensos y, justo cuando pensaba «hoy también caerá», en el sol aparecieron unas sombras diminutas. A contraluz, puntos negros flotaban en el aire, como si en aquel astro resplandeciente se hubieran abierto innumerables agujeritos. Detuve la mano con la que manejaba la silla de ruedas y, desde la calle, me quedé mirándolos. Poco después los vehículos también se detuvieron, y el rumor de la ciudad se apagó con ellos. Cuando los árboles de la acera se mecieron con el viento de primavera, los puntos negros del sol empezaron a derivar. Lo que caía era… pelusa. Bolitas blancas como las del diente de león descendían sin fin, como si brotaran del confín entre el rojo y el amarillo del cielo del atardecer, y cubrían la ciudad entera. Durante ese rato todos los coches tenían prohibido circular; no les quedaba más que mirar, impotentes, hasta que aquella pelusa que caía entre olas de luz tibia y fría terminara de posarse. La pelusa que cubría el cielo entero caía en masa sobre el suelo y los tejados, y la acera donde yo estaba no era una excepción. Los árboles plantados en hileras parecían cubiertos por una capa espesa de nieve, y el suelo se iba tiñendo de un blanco cegador. Al caer, la pelusa no hacía, por supuesto, el menor ruido. El paisaje de alrededor cambiaba de aspecto en silencio, como una película a cámara rápida. Parecía que una nieve que no pertenecía a esta estación hubiera anegado toda la ciudad, y la sensación era pésima. Ya había perdido la cuenta de las veces que veía aquella escena; quizá se repetía cada día, y aun así no conseguía acostumbrarme. Al otro lado de la lluvia de pelusa, en el cielo amarillento ya flotaba una luna borrosa. Si en este momento se contemplara este planeta desde el cosmos…

## 2. «El nombre»

Antes la llamaba hermana mayor, y ella también me había amenazado diciéndome que bastaba con llamarla «hermana». Hasta el final, hasta la despedida, en mi corazón siguió siendo «hermana mayor». Hablo del trato, del nombre con que la llamaba. Después de que mi hermana desapareció de mi vista, se convirtió en una maldición que se me enredaba. Cada vez que al atardecer caían los Qingpiaopiao, me obligaban a recordarla. Ahora, lo que me la recuerda se ha trasladado del cielo a mi lado. Ya no es solo el atardecer: es el día entero. Pero, por mucho que se parezca, eso no es mi hermana. Mi hermana ya no existe en ninguna parte. «Buenas noches.» «Hola, pequeño. Hoy la luna está preciosa.» Si alguien merece ahora el nombre de hermana, será esta vecina. Aunque el saludo no encaja del todo. «Supongo que sí.» Asentí sin mirar. En el fondo tenía intención de hacerlo, pero la cabeza de Xiaohei me tapaba justo el campo de visión y no alcanzaba a ver qué paisaje tenía aquella noche de luna. En la mano llevaba, además, una olla de boca bastante ancha. «He preparado un poco de comida. Quería dársela a Piaopiao.» «Ah, vaya… qué apuro…» El modo en que Xiaohei se refería a ella era, sutilmente, distinto. Como no tenía motivo para negarme, lo recibí con agradecimiento. «La olla no hace falta que me la devuelvas.» Tras decirlo con amabilidad, Xiaohei se marchó. Cerré la puerta enseguida; al final no tuve ocasión de ver la hermosa luna de la que hablaba y, como no me apetecía salir otra vez, fui a la cocina a dejar la olla. Xiaohei y las suyas sustituyen el saludo habitual por un comentario sobre el tiempo. Dicen que antes eran las presentadoras del pronóstico en los informativos. Que quieran hablar del tiempo será porque la costumbre del trabajo sigue ahí. Dejé la olla…

## 3. «Observación»

Hay quien piensa que los Qingpiaopiao son los herederos de este planeta. Si van a heredar, ¿a quién, exactamente? ¿Y de quién fue este planeta antes? «…Oye, ¿no crees que ya deberías bajar?» Se lo dije a Cacaimei, que flotaba cerca del techo del salón. La pelusa que no dejaba de caer tenía a Richi dando brincos, pero quien barría era yo. Como mirara donde mirara solo había pelusa, me puse a observarla y descubrí que en la cabeza de aquella enorme bola de pelo había clavada una pluma. Entonces Cacaimei recuperó de golpe la forma humana, y la pelusa se juntó y volvió a dispersarse. Al tocar el suelo pareció golpearse y dormírsele el pie; cayó sentada de golpe, y Richi corrió alegre detrás de la pelusa que se había levantado. ¿Eso también cuenta como jugar? «…» Si este planeta lo heredaran seres así, a su antiguo dueño le dolería la cabeza, seguro. Cacaimei, sentada en el suelo, solo echó la cabeza hacia atrás para mirarme, y de entre el pelo que le caía como una cascada salían volando mechones de pelusa. ¿No podría contener un poco este fenómeno de soltar pelusa? «Qingpiaopiao 773…» Al llegar ahí recordó que ya tenía nombre y lo dijo de nuevo: «¿Cacaimei?» E inclinó un poco la cabeza, pendiente de mi reacción. En cuanto cambió el trato, de pronto parecía mucho más una persona. Por lo visto, en cuanto se le añade un número, deja al instante de parecer un nombre… Ya veo, ya veo. Que aquella Xuefeng no parezca un Qingpiaopiao quizá se deba precisamente a eso. «…Con decir “yo” para referirte a ti misma basta.» Le enseñé una palabra útil. La murmuró una vez —«yo»— y se la tragó con un gorgoteo. Después de aquel gesto casi ritual…

## 4. «W.Arms»

Ahí está el problema. Si Cacaimei fuera de verdad la reencarnación de mi hermana… ¿qué habría de malo en ello? Solo me había dejado aterrorizar, por un momento, un miedo que ni siquiera tenía forma concreta. Cuando me calmé un poco, empecé a desentrañar la verdadera cara de ese miedo. ¿Reencontrarse con alguien de quien uno se despidió para siempre es algo malo? Salí de casa antes del amanecer, me refugié en la tienda y me hundí en la oscuridad. Después de aquello, Cacaimei seguía inmóvil, sin responderme nada. Yo tampoco conseguía preguntarle nada; dejé los dibujos y un montón de papel de dibujo en casa y huí. No sé por qué, pero al imaginar aquella escena el ánimo se me caía como si hubiera aceptado algo odioso hasta el extremo. No lo entiendo; tengo la sensación de haber roto algo. «…» ¿De verdad me he reencontrado con mi hermana? Por ahora no hay prueba de que los Qingpiaopiao conserven recuerdos del pasado. Si de verdad los tuvieran, la voz de la facción que afirma su existencia debería sonar mucho más fuerte. Entonces, ¿Cacaimei es una excepción? Tampoco puedo negarlo. Nadie sabe cuándo ni de dónde surge una excepción. Precisamente porque se aparta de las reglas de antes es una excepción… Supongamos, de momento, que Cacaimei lo es de verdad. Eso, aparte de hacerme aún más difícil negar el vínculo entre Cacaimei y mi hermana, ¿me causaría algún problema? Mi hermana es alguien a quien perdí y a quien no volveré a ver. Las palabras nuevas que podría haberme enseñado, los diálogos apilados en forma de recuerdo, ya estaban fuera de mi alcance. Todo eso lo ha derribado Cacaimei. «…Pero…» No deseo que mi hermana vuelva a la vida. Quizá sea solo porque no me gusta que se altere la sensación de haberla perdido. Esa sensación, dentro de mí, tiene…

## «Informe periódico de la Segunda Zona de Vida Ciudadana»

En las zonas de despliegue de las máquinas humanoides aún existentes, el último avistamiento de un organismo de forma humana se produjo hace ocho años. Si se han extinguido por completo sigue bajo investigación. Tras diez años consecutivos de pesquisas, puede determinarse que la probabilidad de que aún existan organismos de forma humana en la Segunda Zona de Vida Ciudadana tiende a cero. Se solicita a los superiores que indiquen si debe continuarse la investigación. Asimismo, el procedimiento en caso de hallazgo seguirá el criterio establecido: reclusión inmediata e investigación. Si hubiera resistencia, se procederá a la detención, dando prioridad a impedir la fuga. Si la detención fracasara, se considerará cualquier medio posible para localizar de nuevo el objetivo. Se ha confirmado que, tras la eliminación de los organismos de forma humana, la higiene urbana se mantiene en un nivel elevado. La eficiencia y el efecto de las labores de limpieza superan también los datos de ejecución de dichos organismos. El número de accidentes de tráfico en el horario vespertino, aunque conoció un breve periodo de calma, muestra de nuevo una tendencia al alza. La causa probable, por el momento, es un exceso de confianza al volante derivado de la acumulación reiterada de experiencia. Si tras la observación no se aprecia mejora, se considerará aplicar un ajuste forzoso mediante inspecciones periódicas; llegado el caso, será preciso solicitar la asistencia de otras ciudades. Además, la actitud de parte de la ciudadanía hacia los Qingpiaopiao se vuelve cada vez más radical, y constituye asimismo un problema que exige solución urgente. Estar o no a favor de los Qingpiaopiao ahonda el enfrentamiento y amenaza con deteriorar el orden público en la ciudad. Esta unidad orienta su actuación hacia el ajuste forzoso y procederá según el grado de deterioro. Se ruega a los superiores que asignen un presupuesto holgado para acelerar la eliminación del problema. Desde el año 74 de la Era Mecánica —es decir, desde hace diez años, cuando irrumpieron los Qingpiaopiao—, siempre que al atardecer las nubes no impiden que la luz del sol incida directamente sobre la superficie, se observa el fenómeno de la pelusa desplazándose hacia el cielo de dicha zona. Por nuestra parte…

## Epílogo

Esta vez, por supuesto, también es una comedia romántica. Aquí dejo escapar un poco el contenido: la foto reciente del autor es, en realidad, obra de mis propias manos… Hace poco volví a jugar a Xenogears y de verdad es maravilloso. Bajar el nivel a propósito todo lo posible para comprar el Ether Double fue un suplicio; además, en Aveh me puse con los minijuegos y gané un montón de Aquasol para venderlo. ¿Hay alguna forma mejor de hacer dinero? Por otro lado, cuando salga esta obra yo ya debería estar jugando a la nueva entrega de Super Robot Wars. Ese también es divertido, o eso creo. Ojalá Xenogears pudiera unirse al plantel. Supongo que todo el mundo se agacha al ducharse, pero hace poco me golpeé la barbilla con la rodilla con tanta fuerza que el incisivo se me clavó entero en el labio inferior y se armó un revuelo de mil demonios. Como imagino que es algo que hace mucha gente, tengan cuidado. Digamos que es que tengo las piernas demasiado largas. Otra vez, mientras me duchaba, me salió sangre de la nariz y en un instante me cubrió el cuerpo entero; me llevé un susto enorme. Decir que me asusté se queda corto: en ese momento me morí de miedo. El parte de actualidad llega hasta aquí. Estoy bien y seguiré escribiendo con empeño. Por cierto, nada más empezar el Año Nuevo de este año oí la voz de su alteza Neidhart (nota: personaje del juego de PS2 «El dios maligno resucitado: El canto del bardo», famoso por un doblaje que se sale por completo del papel) y me alegró bastante. Recuerdo que era un anuncio de coches; lo reconocí al primer instante. Menuda presencia tiene. Pensándolo ahora, esa voz se oye en muchos sitios, y aun así me sigue alegrando. Gracias a todos por comprar esta obra. Cada libro que escribo, después de escribirlo…

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