La chica áster

NOVEL · SECTION 01 OF 01 · Español

La chica áster — Section 1

La chica áster. Ilustraciones: https://www.bilinovel.com/novel/2262/122116.html

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THE READING ROOM

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Section 1

## Ilustraciones

## Obertura

Traducción: Yun Yingyi Escaneo: uiop031 Fue un domingo. —— Por fin era un día libre y despejado, pero mis padres dijeron que hoy tenían un asunto importante, así que yo tampoco podía ir a ningún sitio y no me quedó más remedio que quedarme con papá, viendo la televisión en silencio para matar el tiempo. 【Aquí el narrador usa el pronombre masculino de primera persona, boku】 La tele repetía un programa de variedades. No era tan gracioso, pero papá se reía a carcajadas, agarrándose el estómago. Debía de ser que el sentido del humor no coincidía. Justo cuando el programa estaba a punto de terminar, sonó de pronto el interfono avisando de que había una visita. «Qué puntuales», dijo mamá desde la cocina, y papá salió también del salón. «Nono. Ven, rápido». Al poco, desde la entrada llegó la voz de mamá. Me llamaron, fui hasta allí y vi a una mujer de más o menos la misma edad que mamá, y a una niña pequeña. La niña se aferraba con fuerza a la falda de la mujer y, escondiendo medio cuerpo detrás de ella, miraba hacia aquí. «Tú eres Nonose Nono, ¿verdad? Hola». «Hola». Tras el saludo, la mujer me sonrió levemente. Nonose Nono. Se lea de delante hacia atrás o de atrás hacia delante, es «ののせのの». Ese es mi nombre. Como nombre de chico hace que la gente incline la cabeza y piense que no es precisamente bueno, pero al presentarme resulta muy práctico, así que, contra lo que cabría esperar, me gusta bastante. «Esta niña es Saeki Kikyō. …

## Primera parte

La conciencia, que flotaba a la deriva, fue reuniéndose poco a poco hasta que empecé a despertar. La agradable sensación de estar suspendido se dispersó y, en su lugar, llegó un estímulo como si algo me estuviera pinchando los ojos. Ah, ya es de mañana. Mejor seguir con los ojos cerrados, pensé, frunciendo el ceño con fastidio. El sol de la mañana que se colaba por la rendija de la cortina debía de estar dándome en los párpados. Habrá que cambiar las cortinas, se me ocurrió de pronto. Aunque la paga de este mes anda un poco justa. Hacía tiempo que no soñaba con el pasado. Quizá porque ayer Kikyō se quedó a dormir y estuvimos charlando hasta muy tarde. Ja… bostecé. Quería darme la vuelta y seguir durmiendo un rato más, pero hoy es lunes. No puedo llegar tarde al colegio justo al empezar la semana. Bueno, a mí me daría igual cómo fuera, pero el humor de Kikyō se pondría fatal. Antes, no sé cómo, me decidí a seguir durmiendo, me quedé dormido y llegué al colegio en la segunda hora; entonces encontré a Kikyō con la cara llena de lágrimas, trasteando con el teléfono. Mientras me preguntaba, sorprendido, qué había pasado, recordé algo de pronto, miré el móvil y vi un montón de correos y registros de llamadas de Kikyō. Parecía que se había preocupado muchísimo, temiendo que me hubiera pasado algún accidente. Cuando le dije que solo me había quedado dormido, Kikyō dejó de llorar, pero después se puso de muy mal humor y no me dirigió ni una palabra. Al final accedió a salir a comprar juntos el domingo siguiente y con eso se zanjó el asunto, así que, comparado con…

## Segunda parte

Kikyō y yo, como siempre. Hoy también es así, y mañana igual. Como amigos de la infancia que somos, nos conocemos tan bien que sabemos exactamente qué hay que hacer para alegrar al otro, qué lo enfada, qué lo hace reír, cómo salirse con la suya frente al otro, qué lo hace llorar: todo eso lo sabemos. Lo que Kikyō está pensando lo entiendo al instante, y aunque no vea su sombra, saber qué está haciendo ahora es tan fácil como meter la mano en un saco y sacar lo que se busca. De eso estaba convencido. Hasta aquel día. —— Después de clase. Aquel día también le dije a Kikyō que «volviéramos juntos». Como de costumbre, metí los libros de texto, los apuntes, el estuche y lo demás en la mochila, me levanté y volví la cabeza hacia atrás. «Kikyō, vámonos—» Si decía eso, Kikyō seguro que contestaría atropelladamente «sí, espera un momento» y metería los libros en la mochila. Pensé que hoy también sería así. Pero esa idea se vio traicionada sin más. «Perdona, Nono. Hay un sitio al que quiero ir». «¿Eh…?» Se me escapó la voz sin querer. Era demasiado inesperado. Porque Kikyō, esa Kikyō, la Kikyō con la que siempre habíamos actuado juntos, la Kikyō que no ocultaba nada, me había rechazado y había dicho que haría otra cosa. Hasta entonces algo así no había pasado ni una sola vez, y por un instante no entendí el motivo y el pensamiento se me detuvo. Si enseguida decía «yo también voy», Kikyō…

## Epílogo

«…Bueno, ya me imaginaba que sería así». «Je, je, je~» Nao me miraba con los ojos entrecerrados. A su lado, Kikyō, con una sonrisa de oreja a oreja, me abrazaba la mano derecha y se pegaba a mí con todo el cuerpo. Kikyō, tan cerca, era adorable. La distancia entre los dos se había vuelto aún más corta por lo que había pasado ayer. La Kikyō que ahora tenía al lado ya no era «como una novia», sino mi novia, y eso me llenaba de alegría; las mejillas no se me calmaban. Pero estábamos en el aula, en el recreo del mediodía. Alrededor había muchos compañeros. Entre todos ellos, nosotros destacábamos mucho. Éramos el centro de las miradas. Yo también tengo la vergüenza de una persona normal. Es decir, me daba muchísima vergüenza. «Ki-Kikyō, ¿a ti no te da vergüenza?» Se lo susurré al oído. Tenía las mejillas ardiendo. Ese calor lo sentía hasta yo. «No. Para nada». Dijo Kikyō, y encima acercó el cuerpo todavía más. ¿Es que Kikyō no tiene vergüenza? Si es así, los compañeros ya deberían saber lo que hay entre nosotros; aunque nos miraban, en esas miradas no se filtraba ninguna sorpresa. Y, no sé por qué, en el aula flotaba una sensación como de estar siendo bendecidos. ¿Qué era esa cálida sensación de alivio? «Es porque por fin habéis empezado a salir de verdad». «Ya… ya veo. …¿Eh? ¿Cómo? ¿Por qué sabes lo que estoy pensando?» «Se te nota en la cara…» Me quedé otra vez pasmado. El yo de ahora…

## Posfacio

Hola a todos. Soy Motochi Sora. No se lee «Honchi». Se lee «Motochi». Encantada. Esta historia es una que, hace tiempo, publiqué durante un periodo determinado en mi página web. Tal como habéis leído, describe una historia de chica × chica. Si es yuri, es yuri. Si no es así, no es así. El TSF es un género difícil. Sin relación con el sexo del cuerpo, querer a quien conoces desde siempre: un sentimiento tan puro que trasciende incluso el género. Qué desarrollo tan dulce. Si se piensa en el futuro, surgirán todo tipo de problemas… pero seguro que, siendo los dos, no pasa nada. Sobre todo si los padres de ambos lo reconocen. Por cierto, Nono, la protagonista, como habréis visto, se lea de atrás hacia delante o de delante hacia atrás, es «ののせのの». Me tiene un poco encariñada. —— Y, para terminar, mi agradecimiento a todas las personas que se tomaron la molestia de hacer este libro. 7 de agosto del año 26 de la era Heisei, Osaka

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